Pollo salteado con jengibre y verdeo
Este plato combina jengibre fresco y cebolla de verdeo, dos ingredientes que aportan calidez al cuerpo y ayudan a que la digestión arranque sin esfuerzo. Es ideal cuando hace frío, cuando venís cansado del día, o cuando sentís pesadez después de comer. El pollo en trozos chicos se cocina rápido y queda tierno; el jengibre perfuma todo el wok en segundos.
Ingredientes
- 225 g Muslo de pollo deshuesado (cortado en bocados de 2 cm)
- 1 cda Salsa de soja clara (preferentemente reducida en sodio)
- 1 cda Aceite de sésamo (tostado, no crudo)
- 1 cda Jengibre fresco rallado
- 4 tallos Cebolla de verdeo (cortados en bastones de 2-3 cm)
- 1 cdita Almidón de maíz (Maicena) (disuelto en 2 cdas de agua fría)
Preparación
- Mezclá el pollo con la salsa de soja en un bol y dejalo reposar 10 minutos mientras preparás el resto.
- Calentá el wok (o una sartén grande) a fuego fuerte. Sumá el aceite de sésamo y el jengibre rallado. Dejá que el jengibre suelte aroma, unos 20 segundos.
- Agregá el pollo con su marinada. Salteá revolviendo durante 4 a 5 minutos, hasta que el pollo esté dorado por fuera y cocido por dentro.
- Sumá la cebolla de verdeo y salteá 1 minuto más.
- Incorporá la mezcla de almidón con agua y revolvé hasta que la salsa espese y envuelva el pollo (unos 30 segundos).
- Servilo enseguida sobre arroz blanco recién hecho, con un acompañamiento de verduras de estación al vapor.